Una madrugada helada en un bosque de pinos
Con el suelo aún rígido por la escarcha, medimos potenciales muy negativos y escuchamos el crujir imperceptible de la madera al calentarse el sol. Al mediodía, la conductividad seguía deprimida: la aspiración del toro no cede de inmediato. Solo al caer la tarde, con gradientes más suaves, algunas rutas laterales reabrieron, recordándonos que el tiempo de recuperación depende tanto del clima como de la microarquitectura.